Se reconoce que la salud de los terneros tiene un impacto en la economía y en el desempeño de las empresas lácteas. Además de los costes asociados con el tratamiento o la pérdida de animales enfermos, surgen pérdidas económicas adicionales cuando los terneros no pueden desarrollar plenamente su potencial de rendimiento debido a la primera inseminación tardía y la reducción de la producción de leche por enfermedad. Además de estas implicaciones económicas, la mortalidad de los terneros también se reconoce como un indicador del bienestar animal. La cría de una baja proporción de terneros con fallo de transferencia pasiva reduce la mortalidad y morbilidad de los terneros y, por lo tanto, se considera un signo de buen manejo del rebaño.

Para alcanzar el máximo potencial de crecimiento y rendimiento con terneros sanos, se deben optimizar las prácticas de manejo e implementar medidas preventivas. Los factores que ocurren durante los períodos anteparto, intraparto y posnatal influyen en la morbilidad y mortalidad. La tasa promedio de mortalidad perinatal se reporta de 2 a 10%. La tasa de mortalidad hasta el destete oscila entre 5 y 11 %.