El sistema sanitario e institucional excluye a las mascotas durante los procesos de enfermedad o duelo, a pesar de que el contacto animal reduce el estrés y acelera la recuperación en pacientes hospitalizados. Iniciativas como las visitas terapéuticas o la reciente autorización para enterrar cenizas de animales junto a sus dueños en Cataluña evidencian la necesidad de adaptar hospitales, tanatorios y cementerios hacia espacios más inclusivos.