En torno a tres centenares de veterinarios han recorrido este sábado las calles de Barcelona para exteriorizar una vez más su rechazo hacia el real decreto 666/2023, que regula la prescripción, dispensación y uso de medicamentos animales. La marcha ha culminado ante el Parlament catalán, donde han reivindicado una lectura más flexible de la normativa para realizar su labor «con garantías». «No es un problema de veterinarios, es un problema de la salud de los animales», han defendido.
