Para muchas mascotas, la enfermedad cardíaca es una amenaza silenciosa, a menudo clasificada como la segunda causa principal de mortalidad canina. Dado que los perros pueden ocultar sus molestias, muchos no presentan síntomas hasta que se encuentran en medio de una emergencia potencialmente mortal. Para cuando un perro tiene dificultades para respirar, la enfermedad suele haber progresado a insuficiencia cardíaca congestiva, lo que requiere costosas hospitalizaciones en la UCI y oxigenoterapia intensiva.