Una investigación conjunta entre las universidades de Córdoba y Sevilla ha desarrollado y validado una herramienta para identificar de forma rápida el duelo en las personas que han perdido a una mascota, un ámbito en el que existe un fuerte vínculo emocional, pero también una falta de reconocimiento social que lleva a silenciar y, en consecuencia, a no gestionar el dolor de forma adecuada.