Italia ha confirmado su primer caso de rabia desde 2011 tras el diagnóstico de un perro importado ilegalmente en Vittorio Veneto, en la región del Véneto. Según las autoridades veterinarias italianas, el animal procedía de Marruecos, transitó por España y entró en Italia en diciembre de 2025 al margen de los procedimientos oficiales de importación. El perro fue sacrificado debido a la gravedad de sus síntomas clínicos, y las pruebas de laboratorio confirmaron la rabia el 27 de mayo de 2026.
