Durante el acto se homenajeó, en nombre de los 400 voluntarios que actuaron frente al drama y de los veterinarios damnificados por la riada, a Fany Ortiz y a Diana Uribelarrea

El 5 de octubre de 2024, en el glamuroso Hotel Balneario de Las Arenas, se celebraba la comida de gala del Colegio de Valencia (ICOVV) con motivo de San Francisco. Sólo semanas después, tras aquel infausto 29 de octubre, muchos de los que aquel día lucían su mejor imagen se enfundaban las botas de agua y, como tantos otros miles de ciudadanos voluntarios, se decidían a acudir a la zona cero para luchar contra el fango que entonces lo invadió todo. Casi un año después, otra vez elegantemente ataviados y con motivo de la cita anual con el patrón, era el momento de rendir homenaje a los damnificados por aquel desastre, de recordar con orgullo lo que aquellos duros días se vivió, de reconocer el valor de una profesión, la veterinaria, que supo unirse y reaccionar solidariamente pese a sufrir, como tantos otros, el duro revés material y sobre todo humano, de aquella riada que segó 229 vidas, destrozó negocios, hogares y familias pero que también sacó lo mejor de muchos. Este pasado 4 de octubre, sábado, coincidiendo con el Día de los Animales y en los elegantes jardines del Huerto de Santamaría (El Puig), el ICOVV se trasladó en el tiempo a aquellas dolorosas fechas, emitió un emotivo vídeo para evocar con imágenes las consecuencias de aquella desgracia natural e hizo expreso reconocimiento al sacrificio de los más de 400 veterinarios voluntarios que quisieron arrimar el hombro desinteresadamente haciendo lo que mejor sabían hacer. El ICOVV quiso mostrar su duelo por los fallecidos –especialmente por el colegiado José Vicente Izquierdo Pérez y M. José Sancho Bruñe, su mujer, así como por Reshma Escribano, auxiliar técnico veterinaria, quien también pereció- y exhibió públicamente su admiración por quienes, desde el lodo de su propia clínica, encontraron fuerzas para ayudar y recomponerse. Dos colegiadas personificaron todo ello: Fany Ortiz, quien sufrió los efectos de la tormenta tanto en su casa de Turís como en su clínica de Alfafar y Diana Uribelarrea, que junto a otros, renunció a tantas horas de sueño para coordinar el trabajo de aquellos cientos de veterinarios que atendían a los animales desde la propia calle.

 

Inmaculada Ibor, presidenta del ICOVV en un momento de su discurso de bienvenida

Ya en el discurso de bienvenida de la presidenta colegial, Inmaculada Ibor, hubieron muchas referencias a la catástrofe. Ibor describió el final de 2024 y el arranque de 2025 como un periodo «extraordinariamente intenso» totalmente marcado por los acontecimientos de aquel 29 de octubre. Pero, para definir la reacción de la profesión, echó mano de antecedentes: «Los veterinarios ya habíamos demostrado durante la pandemia de la COVID-19 nuestro compromiso con la sociedad y las administraciones, manteniéndonos en primera línea para garantizar la atención sanitaria de los animales y la seguridad alimentaria. También lo hicimos cuando estalló la guerra de Ucrania, ofreciendo atención gratuita a los animales que llegaban con sus familias y evitando la propagación de la rabia, en colaboración con la administración. Y, de nuevo, ante la DANA, la profesión veterinaria respondió con una extraordinaria capacidad de reacción».

 

Un vídeo y dos emotivos testimonios

Tras repasar lo más destacado de este convulso periodo -también marcado por las movilizaciones de la profesión en todo el país- se dio paso al homenaje que habría de marcar esta edición del patrón. Gracia Calleja, responsable de comunicación de la entidad colegial y que volvió a ejercer de conductora del acto, dio entonces paso a la emisión de un vídeo: «29 de octubre de 2024. Valencia. La fuerza de la naturaleza nos puso a prueba». Así arrancaban los subtítulos, con sonido sobrecogedor de agua circulando violenta y a raudales e imágenes de cómo aquella fuerza descomunal arrasó con todo, de aquel documento con el que el se quiso poner al auditorio en situación. Vistas aéreas de campos anegados, autopistas con calzadas indistinguibles con los vehículos ya abandonados, montañas de coches apiladas en algunas calles, desolación y el fango, que durante tantas semanas nos acompañó. «Calles que antes vibraban felices pasaron a contar otra historia… Y el barro también alcanzó a nuestra profesión», se podía leer mientras se sucedían las fotografías que corroboraban tal texto. «Pero nuestras raíces y nuestra vocación, no nos permitieron quedarnos al margen» -continuaba el vídeo- y «respondimos con lo mejor que sabemos hacer».

Fotograma del emotivo vídeo emitido con motivo del homenaje a los damnificados por la DANA del 29 de octubre
María Vitoria, secretaria del ICOVV, introdujo el acto de homenaje por las víctimas de la DANA

El silencio, con el público sobrecogido por tantos y tan traumáticos recuerdos súbitamente revenidos, se hizo fuerte en ese momento del mediodía. Fue entonces cuando María Vitoria, secretaria del ICOVV y una de tantas veterinarias especialmente damnificadas -en lo material y personal- por aquella catástrofe, tomó la palabra. «Aquel día, y los que vinieron después, nos pusieron a prueba a todos. Personalmente, sé bien lo que significa abrir una puerta, o mejor dicho, levantar a pulso una puerta y encontrar el agua y el barro donde hasta entonces había trabajo, proyectos y sueños. No obstante, también sé -y estoy segura de que muchos lo compartís- que en medio del desastre emergió lo mejor de nuestra gente», señaló en coincidencia con lo dicho anteriormente por Ibor. Y conteniendo la emoción, Vitoria pasó a describir, con hechos, cómo se produjo aquella reacción. Efectivamente se dio una respuesta coordinada «de cientos de veterinarios, de clínicas que ofrecieron sus instalaciones, de instituciones, de universidades, de hospitales veterinarios, de protectoras, de ayuntamientos, de vecinos… Más de 400 voluntarios que se movilizaron, dejando a un lado su propio dolor para ayudar a otros», explicó orgullosa.

Fany Ortiz, colegiada que sufrió los efectos de la tormenta tanto en su casa de Turís como en su clínica de Alfafar pronunció unas emotivas palabras

Fueron llamadas entonces a salir y a dar testimonio de sus vivencias esas dos personas que representaban «a todos los que vivieron esta DANA desde perspectivas diferentes». Primero, Fany Ortiz, colegiada del ICOVV que sufrió los efectos de la tormenta tanto en su casa de Turís como en su clínica de Alfafar pero que hoy -tras su esfuerzo y la reacción solidaria de muchos- ya ha logrado volver a ejercer. Y, por otro, Diana Uribelarrea, quien -junto con otros veterinarios- se encargó de coordinar por teléfono y a través de grupos de whatsapp cuando no sobre el terreno durante muchos días las labores de auxilio que se hacían en puestos veterinarios improvisados levantados en la zona cero, trasladando animales o ayudando a acortar los plazos para volver a la normalidad a los compañeros que sufrieron en sus lugares de trabajo las consecuencias de la riada. La emoción, las lágrimas brotaron entonces en más de uno. Desde el atril, de hecho, Fany no pudo evitarlas.

«Estar preparados»

De ahí que, previamente y ya en el discurso de apertura, Ibor recordase al conseller allí presente, Vicente Martínez Mus -titular de Medio Ambiente, Agua, Infraestructuras y Territorio-, «la necesidad de estar preparados. Hemos colaborado en el Plan de Emergencia con la Conselleria y creemos que es fundamental realizar además simulacros. Si hemos de volver a afrontar a una catástrofe natural, debemos reaccionar de forma ágil y coordinada para que los rescates y la atención a los animales sean lo más eficaces posible», dijo la presidenta del ICOVV.

El propio Martínez Mus tuvo palabras igualmente de reconocimiento expreso a todas las entidades que ayudaron a la propia Administración en aquellas labores de auxilio:  a los voluntarios del ICOVV y procedentes también de tantas otras partes de España, a los consultorios, clínicas y hospitales veterinarios que abrieron pese a las dificultades, a las universidades —la CEU-Cardenal Herrera y la Universidad Católica de Valencia— que también ofrecieron sus instalaciones y el trabajo de muchos de sus alumnos, a la Asociación Empresarial Veterinaria de Valencia, al Bioparc de Valencia, que canalizó la ayuda material que necesitaban tantos miles de animales, al personal de las protectoras que trataron de salvar la vida de tantos perros y gatos.

 

Presencia institucional y Congreso

El conseller de medio Ambiente, Vicente Martínez Mus

Al conseller lo acompañó su segundo en este departamento, el secretario autonómico, Raúl Mérida. Por parte de la Conselleria de Agricultura también quisieron participar del patrón de los veterinarios la directora general de Producción Agrícola y Ganadera, María Ángeles Ramón-Llin, el director general de Política Agrícola Común, Ángel Marhuenda, así como el de Industria y Cadena Agroalimentaria, Ernesto Fernández. Y desde la tercera pata administrativa que afecta a la profesión veterinaria, en representación de la Conselleria de Sanitat, acudió la directora general de Farmacia, Elena Gras.

Además estuvieron también presentes diversos jefes de sección de tales departamentos -con los que el ICOVV suele trabajar de manera habitual-, responsables de la Guardia Civil -en la persona del Delegado de Defensa en la Comunitat Valenciana, el coronel Ángel José Adán- y, por parte del mundo académico, asistieron igualmente los dos máximos responsables de las dos facultades de Veterinaria de la provincia, el decano de la Cardenal-Herrera CEU, Joaquín Sopena y el de la Católica de Valencia, Antonio Calvo.

Tampoco quiso perderse la ocasión el nuevo presidente de la Organización Colegial Veterinaria (OCV), Gonzalo Moreno del Val, quien participó igualmente de la entrega de alguno de los premios dados durante esa jornada por el ICOVV (ver noticia Premios ICOVV). Su contribución, sin duda, ha debido ser importante porque -como informó la propia presidenta del ICOVV- para que Valencia haya sido elegida para celebrar en 2026 el IV Congreso Internacional de Sanidad y Bienestar Animal.

Unión frente al RD 666/2023

Ibor quiso destacar también en su discurso la “revolución” que ha supuesto las nuevas obligaciones impuestas por la normativa del medicamento veterinario, el desafortunadamente ya popular RD 666/2023. «Ya era complicado trabajar con la cascada de prescripción, la interpretación tan restrictiva de la normativa europea y la categorización de antibióticos obligatoria en España, pero el incremento de burocracia con PRESVET y las sanciones desorbitadas hicieron de los profesionales veterinarios llegarán al límite, y salieran a exigir cambios» recordó en referencia a las constantes movilizaciones llevadas a cabo en protesta durante buena parte del presente año 2025. «La parte positiva de está difícil coyuntura es que ha conseguido unir a todo el colectivo veterinarios, y así ha de seguir», valoró acto seguido.

Y advirtió: «Somos muy conscientes del problema de las resistencias antimicrobianas, pero muchas de las imposiciones de la normativa no ayudan a combatirlas, sino todo lo contrario y además dificultan y encarecen los tratamientos». Para, a continuación, dejar claro que en esta cruzada el colectivo no ha estado solo: «Agradecemos los apoyos recibidos —del Ayuntamiento de Valencia, la Dirección General de Producción Agrícola y Ganadera, de la Secretaria Autonómica de Medio Ambiente, Dirección General de Farmacia, partidos políticos y otras instituciones que también nos han escuchado y apoyado».

Nuevos colegiados y Martín José Molina

Martín José Molina, recientemente jubilado, recibió un reconocimiento a su trayectoria profesional y en agradecimiento también a su labor como miembro durante muchos años de la Junta de Gobierno del ICOVV

Como otros años, la celebración de San Francisco fue aprovechada por la entidad colegial para entregar un diploma con el que dar la bienvenida a la profesión a los nuevos egresados de este año, muchos de los cuales estuvieron físicamente y participaron activamente de la festividad. Pero también un espacio especial dedicado a quienes han optado por jubilarse y, tras una importante trayectoria profesional, merecían recibir el reconocimiento como ‘colegiados honoríficos’. En este punto, la responsable colegial quiso destacar un perfil muy especial para ella y para toda la corporación:  «En especial quisiera destacar a Martín José Molina, excelente profesional clínico, al que quiero, admiro y tengo mucho que agradecer, fue mi mentor cuando empezaba y durante muchos años estuvo en la junta del colegio, y aún sigue colaborando con nosotros en la Comisión Deontológica».

Además de a Molina, el ICOVV concedió esta año tal mención a: Olga Santos Quesada, Rodolfo Joaquín Barrera Orozco,José Ricardo Ferrer Nacher, Josep Lluis Gallart González, Marta Fustel Rodríguez, Francisco Añó Olmedo, Francisco Maicas Cervero, José Joaquín Prieto Vicente, Amparo Beltrán Andreu, Gregorio Ortega Rodríguez y Rocío Bordallo Álvarez.

Igualmente, la corporación quiso premiar con su ‘Mención Honorífica’ a Carlos A. Vila López, Miguel Hervás Andrés, por acumular más de medio siglo de ejercicio a sus espaldas.

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