Una investigación científica desarrollada en Francia ha revelado la presencia de sustancias antiparasitarias en las heces de perros y gatos que no deberían acabar en el entorno natural. El trabajo, publicado en Environmental Toxicology and Chemistry, analiza el impacto ambiental de medicamentos veterinarios de uso común contra pulgas y garrapatas. El estudio se centra en las llamadas isoxazolinas, una familia de fármacos antiparasitarios introducida en la última década y ampliamente utilizada por su eficacia y facilidad de administración.