Los roedores son uno de los órdenes de mamíferos más abundantes y diversos del mundo, actuando como reservorios y huéspedes de transmisión para numerosos patógenos con implicaciones significativas para la salud animal y pública . Estos mamíferos ocupan una amplia gama de ecosistemas y son altamente adaptables a entornos antropogénicos, lo que ha llevado a aumentos significativos de población en áreas urbanas y periurbanas en los últimos años. Esta adaptabilidad, junto con la susceptibilidad de estas especies a una amplia gama de patógenos zoonóticos, puede facilitar el mantenimiento y la transmisión de patógenos en entornos sinantrópicos, donde viven tanto humanos como animales domésticos. A pesar de los estudios previos que destacan la importante contribución de los roedores a la epidemiología de muchas enfermedades infecciosas zoonóticas en estos entornos, aún existen lagunas de conocimiento con respecto a su papel como reservorios de ciertos patógenos transmitidos por vectores en áreas antropizadas, como Leishmania sppBartonella spp. y Hepatozoon spp.