La dirofilariasis, causada por el nematodo Dirofilaria immitis, es una infección zoonótica transmitida por vectores cuya transmisión está intrínsecamente ligada a factores ambientales que favorecen tanto a los mosquitos vectores culícidos como al desarrollo del parásito dentro del vector. Las larvas infecciosas de tercera etapa (L 3) se inoculan en el huésped definitivo durante la alimentación de sangre del mosquito. Una vez dentro del huésped, los parásitos sufren mudas sucesivas hasta alcanzar la edad adulta, localizándose principalmente en las arterias pulmonares y, en algunos casos, en el ventrículo derecho. Esto produce un daño vascular y pulmonar progresivo caracterizado por endarteritis proliferativa, remodelación vascular, edema, hipertensión pulmonar y tromboembolismo pulmonar, que en última instancia puede conducir a insuficiencia cardíaca congestiva y muerte. La infección afecta tanto a cánidos y felinos domésticos como salvajes, siendo los perros generalmente considerados el principal huésped reservorio.
