La Organización Colegial Veterinaria (OCV) ha subrayado la necesidad urgente de fortalecer la bioseguridad en las explotaciones ganaderas y de priorizar la prevención frente a las enfermedades emergentes, dos ejes considerados esenciales para proteger la salud animal, la salud pública y la sostenibilidad del sector. Las conclusiones se presentaron durante el IV Congreso de Sanidad y Bienestar Animal, celebrado en Valencia los días 7, 8 y 9 de mayo, que reunió a cerca de 200 profesionales.
Los especialistas coincidieron en que la prevención es la herramienta más eficaz y menos costosa para controlar patologías emergentes. Retrasar la adopción de medidas, advirtieron, incrementa las pérdidas económicas y dificulta la erradicación. En este ámbito, el veterinario de explotación se consolida como figura clave para la detección temprana y la alerta sanitaria.
El Congreso insistió en que la bioseguridad debe dejar de entenderse como un protocolo aislado para convertirse en una cultura de trabajo integrada en el día a día de las granjas. Los veterinarios de explotación son esenciales para aplicar, supervisar y mantener estas medidas, especialmente en un contexto de amenazas sanitarias crecientes.
Entre las conclusiones, los expertos destacaron:
- La necesidad de que el Listado Positivo de animales de compañía se base en criterios científicos y en la experiencia veterinaria.
- La importancia del bienestar animal en centros veterinarios, donde la reducción del estrés mejora la calidad asistencial.
- La aparición de casos de violencia vicaria en los que los animales se utilizan como herramienta de presión en conflictos familiares, un fenómeno ante el que el veterinario clínico debe estar formado para su detección.
- La recomendación de evitar la esterilización rutinaria, apostando por evaluaciones individualizadas y por reforzar el vínculo responsable entre tutores y animales.
La OCV recordó que los veterinarios deben estar integrados en los dispositivos de emergencia ante desastres naturales o tecnológicos, tanto por razones de bienestar animal como de salud pública. Su participación, señalaron, debe enmarcarse en equipos multidisciplinares coordinados y con protocolos claros.
Durante el acto de clausura se entregaron los premios a las mejores comunicaciones científicas, seleccionadas entre 36 trabajos presentados. El primer premio recayó en un estudio sobre la biomecánica del caballo de servicio y su impacto en el bienestar animal. El accésit reconoció una investigación sobre el efecto hipoglucemiante del extracto de chirimoya en modelos animales. Las comunicaciones, expuestas en formato oral y póster, serán publicadas en el libro de resúmenes del Congreso y en la revista de la OCV.
