Varias organizaciones introdujeron a alumnos de primer curso en esas otras facetas no tan conocidas de la profesión y la entidad colegial lo hizo en el papel del colegio, en las ventajas de la precolegiación, sus actuaciones frente al burnout o el papel del veterinario durante las emergencias
La Veterinaria es una profesión con muchas facetas que, sin duda, van bastante más allá del ámbito estrictamente clínico, vinculado a la atención de los animales de compañía. La Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera quiere que sus nuevos estudiantes empiecen a descubrirlas desde el principio. En ese contexto y ante unos 150 alumnos de primer curso, el pasado 8 de septiembre se celebró la jornada ‘Veterinaria en Acción: Profesión, Compromiso y Servicio a la Sociedad’, en la que -entre otras organizaciones- participó el Colegio de Valencia (ICOVV). Fue Luis Sena, secretario técnico de la corporación, quien introdujo y puso en valor el papel y la misión de la organización colegial, detalló los servicios que ofrece a sus colegiados o las ventajas de la precolegiación que se ofrece a los alumnos de último curso. Pero Sena también entró en el plano de la deontología profesional, el compromiso del veterinario con la sociedad, el problema creciente del burnout y los servicios que ofrece la entidad para atender tal circunstancia así como el papel del veterinario y el ICOVV ante catástrofes naturales como la DANA de 2024.
La iniciativa celebrada en el Paraninfo de la citada universidad fue promovida, de hecho, como una de las primeras actividades docentes de la asignatura ‘Introducción a la Veterinaria’ y fue efectivamente coordinada por dos colegiadas también del ICOVV, profesoras titulares de esta facultad, Mireia García Roselló y Milagros Benito.

Y en la acción intervino el propio decano de este centro, Joaquín Sopena pero también -con presentaciones en las que participaron incluso los propios animales- Vicente Galiana y su equipo de ASPEGUI CV, junto a sus perros guía, Gemma Peyró, de AL PASO acupuntura veterinaria, Íñigo Díaz-Rato de Kipkul ; José Sanfrancisco de la Unidad Canina de la Policía Local de Alfara del Patriarca; y Daniel García y su equipo de Scan K9. Todos ellos compartieron su experiencia profesional y acercaron su trabajo a los jóvenes estudiantes de primero de este Grado.
Institución ‘peculiar’
Sena (ICOVV) describió a la entidad colegial como una institución «peculiar, porque por su naturaleza ejerce funciones público-privadas», comenzó introduciendo, y «al ser constituida como tal, los colegios se sitúan entre la Administración, los colegiados y los clientes, usuarios y pacientes», explicó. Tras hacer un somero repaso por el marco legal en el que estas corporaciones se sitúan, acabó concretando sus cuatro principales finalidades: 1.La ordenación del ejercicio de la profesión; 2. La representación institucional exclusiva cuando, como en este caso, la colegiación es obligatoria para poder ejercer; 3.La defensa de los intereses profesionales de los colegiados y 4.La protección de los intereses de los consumidores y usuarios de los servicios de sus colegiados.
Más tarde, descendió al detalle para enumerar los tres·»pilares normativos» propios de los colegiados del ICOVV: sus estatutos colegiales, el Código Deontológico de la Profesión Veterinaria y el Reglamento para el Ejercicio Profesional en la Clínica Veterinaria (estos dos últimos, de ámbito nacional).
Los servicios del ICOVV
Y de ahí, el secretario técnico pasó a desglosar a los estudiantes los principales servicios y funciones que presta la entidad a sus colegiados: la ordenación de la profesión y control de su deontología; la lucha contra el intrusismo o las iniciativas en favor del bienestar animal y, en el plano institucional, la representación de los intereses del colectivo profesional -los «estrictamente no empresariales», matizó- y su interlocución con la Administración (en este caso con la Generalitat Valenciana o los ayuntamientos). Además, quiso especificar que la colegiación obligatoria lleva consigo la cobertura con un seguro de responsabilidad civil profesional y con otro de vida y accidentes. Eso, con independencia de que el ICOVV también preste asesoramiento legal, laboral y fiscal o respecto a cuestiones vinculadas con la técnica veterinaria promoviendo cursos y acciones cuando es necesario o incluso asumiendo las primeras fases de la defensa de un colegiado que pudiera haber tenido problemas jurídicos de naturaleza reputacional.

Por delegación de las consellerias competentes, los colegios provinciales de la Comunitat se encargan también -según detalló- de la gestión del Registro Informático Valenciano de Identificación Animal (RIVIA). Además, se responsabilizan de promover la formación continua y reciclaje de sus colegiados así como la difusión y correcta interpretación de la normativa que afecta a esta profesión (en 2025 fueron 39 cursos en los que participaron 1.436 alumnos). «Las comisiones específicas creadas fomentan la participación de los propios colegiados, que a su vez pueden participar realizando propuestas, que después eleva el colegio, para la redacción de las normativas que afectan a la Veterinaria», explicó en un momento dado.
El Burnout
También hubo tiempo para repasar y abordar un fenómeno creciente, ciertamente preocupante, que afecta de manera singular a la profesión veterinaria y que tanto el CEU como el propio ICOVV querían introducir a los nuevos estudiantes: el llamado burnout o síndrome de ‘estar quemado’. «La evidencia disponible describe un desgaste emocional sostenido, no casos aislados. En clínica, el riesgo aparece cuando la responsabilidad asistencial se combina con duelo, presión, conflictos y poca desconexión», explicó Sena para referirse a esta problemática.

El ICOVV aborda el burnout desde dos niveles complementarios: apoyo psicológico cuando el colegiado necesita ayuda individual, y trabajo preventivo mediante grupos estables de bienestar profesional. Es el proyecto ‘Estar Bien / Bien estar’, una iniciativa singular promovida por esta entidad que lleva ya varios años trabajando con este tipo de grupos de reducidos de ayuda mutua, dirigidos y coordinados por especialistas en la materia.
El objetivo de estas acciones es claro: «Queremos romper el silencio, normalizar el cuidado psicológico, prevenir burnout y fatiga por compasión, y fomentar el autocuidado de los propios colegiados dándole armas para poder afrontar mejor este tipo de situaciones».
Las instalaciones y la precolegiación
En septiembre de 2023, el ICOVV inauguró, además, una nueva sede más céntrica en la calle Guillem de Castro, 8, de Valencia (junto al MUVIM y el Jardín del Hospital). Las nuevas instalaciones están también al servicio de los colegiados, que tienen disponible una biblioteca especializada y que pueden alquilar (a precios muy económicos) salas adaptadas a diversos aforos. Ésta es sólo la dimensión física, porque el ICOVV -como también se preocupó de aclarar Sena- también promueve actos sociales, lúdicos y divulgativos en los que busca la unión y la participación activa de sus miembros.
Y una manera alternativa de adentrarse en la vida colegial y profesional es la precolegiación, un estatus que se ofrece a los alumnos de último curso
de Veterinaria matriculados en la provincia de Valencia pero que, en esta ocasión, fue explicado ya a los que acababan de iniciar sus estudios. «Es, simplemente, un paso previo e introductorio a la colegiación posterior», indicó Sena. El secretario técnico detalló -como refleja el cuadro de la derecha- las ventajas de tal posibilidad.
En las emergencias
Por último, el representante del ICOVV abordó otra de las cuestiones que, a lo largo de la jornada, también fue desarrollada por otras organizaciones protagonistas en este tipo de situaciones: el papel del colegio y de los veterinarios ante situaciones de emergencias. «En una DANA, incendio, evacuación o emergencia prolongada no hay un único problema: hay animales desplazados, explotaciones afectadas, industrias alimentarias dañadas, residuos, agua comprometida y presión social», comenzó explicando Sena. De ahí que el papel del veterinario sea «crucial» a la hora de atender aquellos ámbitos que, precisamente, forman parte de su propio ámbito de actuación, entre los que destacó: la gestión de los pequeños animales; de los animales de producción o su intervención a la hora de gestionar las crisis de salud pública y seguridad alimentaria derivadas de la catástrofe. «En definitiva, el veterinario debe y puede aportar la necesaria perspectiva One health (que vincula a animales, personas, medio ambiente y seguridad alimentaria); aportando su criterio técnico al respecto y dejando menos margen a la improvisación, por ejemplo y como ocurrió en la DANA, ayudando como hizo el ICOVV a ordenar voluntariado, comunicación, recursos y la coordinación con la autoridad competente», concluyó.
Y para evitar los conflictos derivados de situaciones trágicas como las citadas -reivindicó- «los veterinarios deben de ser considerados e integrados en los planes de emergencias redactados por las autoridades». «El Colegio no sustituiría al mando de emergencias: ayudaría a preparar, ordenar y conectar la capacidad veterinaria con la Administración», añadió acto seguido. Y, según lo anunciado, ya se está trabajando con la Administración autonómica a este respecto y en poco tiempo los colegios de veterinarios serán incorporados y reconocidos en tales planes.

