La inteligencia artificial (IA), incluyendo el aprendizaje automático y el aprendizaje profundo, está transformando rápidamente la práctica veterinaria clínica al optimizar el diagnóstico, la vigilancia de enfermedades y los procesos de apoyo a la toma de decisiones en todos los ámbitos de la salud animal. Sin embargo, la implementación clínica segura y eficaz de estas tecnologías depende fundamentalmente de la preparación del personal veterinario, lo que posiciona la formación veterinaria como un factor estratégico para su adopción translacional.
