La gastroenteritis infecciosa es uno de los problemas clínicos veterinarios más frecuentes en cachorros y perros jóvenes. En poblaciones de atención primaria, la diarrea aguda afecta aproximadamente al 8 % de los perros anualmente. La mayoría de los episodios son leves y autolimitados, resolviéndose en unos pocos días con modificación de la dieta y cuidados de apoyo, y por lo tanto las directrices actuales desaconsejan el uso rutinario de antibióticos en casos no complicados, recomendando en su caso probióticos.
