A medida que la población humana crece, también lo hace la amenaza que representan las enfermedades infecciosas. Esta tendencia es impulsada no solo por el aumento de la densidad de población, que facilita la transmisión de patógenos, sino también por el creciente problema de la resistencia a los antibióticos. Durante la última década, el número de muertes por infecciones intratables ha aumentado significativamente. Los nuevos antibióticos ofrecen una posible solución a este problema. Desafortunadamente, según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el desarrollo de nuevos agentes antibacterianos sigue siendo insuficiente.