El ICOVV volvió a estar presente y a colaborar colaborar con la Hermandad: durante la bendición de animales se emitieron mensajes sobre tenencia responsable y el veterinario Gerardo Rojo entregó un premio a uno de los carruajes que desfilaron
Este sábado, 17 de enero, pese al frío y al mal tiempo -con lluvia por momentos-, se celebró de manera multitudinaria en el barrio de Sant Antoni de Valencia, como es tradicional y recorriendo un importante tramo de la calle Sagunt, la festividad de San Antonio Abad, patrón de los animales, una fecha profundamente arraigada en la historia, la fe y las tradiciones de Valencia. El Colegio de Veterinarios de Valencia (ICOVV) estuvo especialmente presente, como en ediciones anteriores, colaborando con la Hermandad doblemente: se aprovechó la procesión para la bendición de animales para lanzar por megafonía mensajes en favor de una tenencia responsable de mascotas y como también ocurre cada año, el veterano colegiado Gerardo Rojo representó a la institución durante el acto y se encargó de entregar uno de los premios que se concedieron a los carruajes hortelanos que también se exhibieron.

Hasta cuatro sacerdotes de la parroquia de Los Salesianos se encargaron durante casi tres cuartos de hora de bendecir cuantos animales domésticos, algunos de ellos no tanto -hubo quien llevó incluso algunas aves rapaces-, portaban los centenares quizá incluso más de un millar de valencianos que quisieron cumplir con el patrón. El acto, que arrancó puntual a las 11:15 minutos tras la eucaristía celebrada en el templo aledaño de esa misma calle y que se prolongó hasta bien entradas las 14 horas, fue amenizado en esta ocasión por la popular periodista agraria Silvia Soria quien acompañó en la locución de cuanto allí ocurría a Esteban García, fijo en estas labores mientras Voro Peiró -periodista de Onda Cero- intervenía en puntuales ocasiones desde el palco de autoridades.
Entre los mensajes lanzados por este particular trío por megafonía se incluyeron, más allá de constantes menciones y apelaciones al respeto a la tradición rural y al animalismo inherente a estas celebraciones, otros tantos aportados por el ICOVV sobre tenencia responsable, sobre la conveniencia remarcada por la regulación vigente de luchar contra el abandono asegurando la identificación a través de microchip de perros, gatos y hurones y sobre la conveniencia de velar por su salud acudiendo regularmente al veterinario.
Falleras y autoridades

El arranque del acto se dio gracias a la participación de las dos falleras mayores de Valencia, quienes procedieron a la icónica imagen de la suelta de palomas. La afluencia de responsables de animales fue tal que, pese a haber dado por concluida la bendición tras casi tres cuartos de hora, se buscaron nuevos huecos en el transcurso de la procesión para que ninguno de los asistentes se quedara sin que su animal fuera efectivamente bendecido.
Tras el largo desfilar de ciudadanos con sus mascotas llegó el turno de la Policía Local montada con uniforme de gala; se repitió formalmente la entrada de las Falleras Mayores de la ciudad, de la Clavariesa de las Fiestas Vicentinas y de la Reina de los juegos florales de Lo Rat Penat, todas llegadas en espectaculares carruajes escoltados por la Policía Local con uniforme también de gala. Al poco se presentaron ante el público las unidades de caballería de la Policía Nacional y el escuadrón de caballería de la Guardia Civil ataviados igualmente con sus mejores uniformes.

A la música del tabal y la dolçaina le siguieron con disciplina casi castrense las unidades caninas de la Guardia Civil, de la Policía Nacional, de la Policía Local de Valencia y de la Unidad Militar de Emergencias. Todos ellos merecieron el público reconocimiento y el aplauso generalizado por su labor durante las desgraciadas fechas posteriores a la DANA del 29 de octubre de 2024. Tampoco faltaron los carros de tiro de cultivo; los enganches de lujo y carruajes -a cuyos dueños se entregaron sucesivos premios y reconocimientos por las entidades colaboradoras como el propio ICOVV; así como representantes de hípicas y picadores; amazonas y jinetes.
Doble reconocimiento
La edición de este año es doblemente especial porque justo el día anterior, el viernes 16 de enero, se recibía una carta de Su Majestad El Rey Felipe VI otorgando la distinción de ‘Real’ a la Hermandad de San Antonio Abad, con lo que eso significa para el prestigio de quienes mantienen esta tradición centenaria. De manera paralela, ya el mismo sábado, la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, anunció que el Ayuntamiento concederá la medalla de oro de la ciudad a esta misma entidad cívica y que lo hará formalmente en el marco de los actos de celebración del 9 d’Octubre. La primera munícipe realizó este anuncio estando presente y participando activamente del desfile de animales en la calle Sagunt.

Catalá recordó por megafonía la justicia y oportunidad de este doble reconocimiento: «Esta máxima distinción que otorga el consistorio honra el trabajo de una hermandad que el año que viene cumple 75 años y que, además, acaba de recibir el título de ‘real’ por la Corona de España». La primera munícipe subrayó la labor de todos los antonianos por mantener y actualizar esta tradición centenaria «que es un acto de amor y cariño por los animales», dijo.
Tradición
Efectivamente, la bendición de animales se remonta al siglo XIV cuando la Orden Hospitalaria antoniana se instaló en València y construyó una ermita y un pozo cuya agua se decía que tenía propiedades milagrosas. Junto a ese pozo, se plantó un olivo al que cada 17 de enero acudían los dueños con sus animales para coger una pequeña rama y colocársela a estos como signo de protección. Esa tradición ha llegado hasta la actualidad y la calle Sagunto de València acoge cada año esta celebración que organiza la Hermandad de San Antonio Abad.
