LOS COLLARES ELÉCTRICOS NO CURAN LA ANSIEDAD

Los ladridos excesivos son una causa frecuente de molestias en el vecindario, y por tanto de quejas y denuncias a las autoridades locales.

Muchos de estos perros ladran durante horas cuando están solos en casa, en ausencia de sus propietarios. En estos casos, la causa más probable del problema es ansiedad relacionada con la separación de sus propietarios. Los perros están predispuestos a sufrir este problema de conducta al tratarse de una especie gregaria: la seguridad la obtienen del grupo, siendo un peligro quedarse solos en la naturaleza.

Los perros que viven con este problema pueden sufrir auténticos ataques de pánico ante la pérdida del contacto con su familia.

En muchas ocasiones es la Policía Local quien tiene el primer contacto con los responsables del animal ante este problema de conducta, tras la llamada de algún vecino que padece las molestias.

¿Qué se debe evitar en estos casos?   

Ante todo, se debe evitar el uso de castigos. Especialmente contraindicado es el uso de collares y dispositivos electrónicos de vibraciones y/o descargas.

Estos collares, además de conllevar un riesgo real de lesión física en el animal, son contraproducentes en la resolución del problema: el collar actúa sobre el ladrido, que es el síntoma, pero no tiene en cuenta la causa, que es la ansiedad (en algunos casos, muy elevada).

De este modo, la ansiedad no solo no se resuelve, sino que se puede agravar. En el mejor de los casos, el problema quedaría enmascarado; en otros, la ansiedad no resuelta se expresará de otras maneras (trastornos compulsivos, conductas destructivas, síntomas somáticos como vómitos o diarrea, etc.).

Todo esto compromete seriamente el bienestar del animal.

Dese el ICOVV hemos creado un tríptico con el objetivo de informar a los ciudadanos al respecto.

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