Pescado de acuicultura

Categoría: Consumo
Publicado el Sábado, 27 Octubre 2012 10:39
Escrito por Super User
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La cría de ganado y el cultivo de especies vegetales, han sido actividades llevadas a cabo desde la antigüedad por parte del hombre. Recientemente también se han impulsado técnicas de cultivo en especies de pescado, que denominamos con el término de acuicultura. A ello ha influido el actual agotamiento de los caladeros, que se traduce en una escasez de recursos procedentes de la pesca tradicional. El estudio de estas técnicas, y la investigación de nuevos métodos de cría, están logrando que cada vez sea mayor el número de especies producidas en cautividad: salmón, trucha, lubina, dorada y rodaballo, se pueden citar entre las más conocidas.

 

La acuicultura presenta unas evidentes ventajas para el consumidor, y un elevado potencial de desarrollo futuro. Por una parte permite una salida regulada al mercado de estos productos, con lo que se consigue atender incrementos en la demanda. Esto es debido a que en esta actividad se puede planificar la producción, y a que no existe dependencia de los factores meteorológicos, que limitan los días de pesca de las embarcaciones. Por otra parte, se permite la oferta de pescados con una calidad uniforme, y con unos tamaños adaptados a las diferentes necesidades del consumidor. Pero la principal ventaja de la acuicultura es que hace asequibles por su precio moderado, a ciertas especies antaño consideradas de lujo.

 

Sin embargo, la acuicultura también puede presentar ciertos riesgos, especialmente si no se somete a unos controles rigurosos. El más evidente, es la presencia de un exceso de residuos de sustancias químicas en los pescados, por el posible abuso o uso inadecuado, de productos como antibióticos o desinfectantes. Por el contrario presenta la ventaja que resultan factibles, las medidas de control para prevenir enfermedades y parásitos, a diferencia de lo que sucede en las especies procedentes de la pesca tradicional.

 

Otro de los inconvenientes de esta actividad, es su posible repercusión medioambiental negativa, aunque los métodos de pesca tradicionales también la pueden tener. Podemos citar como ejemplo, los problemas derivados de la gestión de los residuos sólidos generados en estas explotaciones. Para evitarlos, son necesarios estudios de impacto medioambiental, que incluyan las medidas correctoras apropiadas para solventar estos problemas, y un diseño y una gestión, que minimicen los efectos desfavorables.

 

Si finalmente decide adquirir estos pescados, ¿cómo los puede reconocer? Pues con algo tan sencillo como leer las etiquetas que obligatoriamente han de acompañarlo. En ellas debe constar si su procedencia es la pesca extractiva, o la acuicultura.