Piel y pelo

Categoría: Salud
Publicado el Sábado, 27 Octubre 2012 08:53
Escrito por Super User
Visitas: 2096

La piel de los animales, es una de sus estructuras de mayor tamaño e importancia. Es un órgano de protección fundamental, que actúa como primera frontera entre el organismo y el exterior. Su correcto estado higiénico y sanitario, permite responder a las agresiones procedentes del entorno.

 

La mayoría de los dueños de mascotas, sólo son conscientes de la cubierta externa de su mejor amigo, por las molestias que les provoca, como suelos, ropas y muebles, llenos de pelos, o por la necesidad de la peluquería.

 

Aunque nos parezca increíble, estas molestias llegan a ser una de las causas de abandonos de animales de compañía, y el detonante de serias disputas familiares.

 

Al estudiar la adquisición de un animal, el dato de su tipo de piel y pelo debe ser muy tenido en cuenta. Los cuidados higiénicos de estas estructuras tienen un coste, y requieren disponibilidad y dedicación.

 

La capa superficial o epidermis tiene un grosor variable, según la especie, raza y edad, e incluso existe distinto grosor en distintas partes de un mismo animal. En ella encontramos las aberturas de los folículos pilosos y de las glándulas cutáneas. De entre ellas, las sebáceas tienen gran importancia, por la función protectora del sebo que producen.

 

En cuanto al pelo, hay que recordar que se dan continuas mudas a lo largo del año. Si estas mudas no reciben la correcta atención, pueden acabar con la paciencia de cualquier propietario.

 

Si apreciamos algún síntoma extraño sobre la piel o el pelo de nuestro buen amigo, acudamos a las manos del profesional. En este como en otros casos, si nos fiamos de los teóricos conocimientos de supuestos entendidos, lo único que conseguiremos es agravar el problema, y permitir que se prolongue en el tiempo. El veterinario estudiará el caso, y aplicará el tratamiento que corresponda. Por desgracia debemos decir que los problemas de piel no suelen ser de muy rápida curación, por lo que requerirán grandes dosis de paciencia y perseverancia.

 

En muchos casos podríamos evitar este tipo de problemas con unas normas básicas: cepillados diarios, baños con productos especiales para mascotas, y alimentación adecuada a la edad, actividad y estado del animal. Si cumplimos estas sencillas normas, estaremos proporcionando a la piel y el pelo de nuestro animal de compañía, aquello que a priori necesita para mantenerse en condiciones.