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Peligros de la miel

La miel es un producto alimenticio producido por las abejas melíferas. Lo pueden hacer a partir del néctar de las flores, o de otras secreciones de las plantas. Esta materia prima se combina con sustancias propias de las abejas y se almacena y deja madurar en los paneles de la colmena.

 

Dado que la miel está formada por un 80% de azúcares, no necesita conservantes artificiales. Por ello es también un alimento muy estable, aunque puede alterarse debido a manipulaciones poco higiénicas durante su extracción, procesado, envasado o conservación.

 

A pesar de ser un alimento muy seguro en términos sanitarios, puede presentar riesgos tóxicos, microbiológicos, y de contaminación química relacionada con residuos de pesticidas. Estos últimos han de ser controlados mediante análisis por la administración sanitaria.

 

Algunas plantas dan lugar a mieles tóxicas. El historiador Jenofonte, ya citó hace 2400 años la intoxicación de unos soldados que sufrieron delirios y problemas digestivos, por el consumo de miel procedente de ciertas plantas. Pero esto es hoy día muy excepcional. Aunque las abejas puedan recoger ocasionalmente néctar tóxico, este queda tan diluido, que es muy difícil que se alcancen concentraciones nocivas.

 

En cuanto a la carga microbiana de la miel, suele ser muy baja, ya que no es un medio favorable para los gérmenes. Sin embargo, se ha identificado a la miel como fuente de contaminación en casos de botulismo infantil. El botulismo es una enfermedad causada por una sustancia tóxica extremadamente potente, incluso en ínfimas cantidades, que es producida por un microbio llamado Clostridium botulinum. En la miel y en productos similares suelen haber esporas, que son formas de resistencia del microorganismo, las cuales soportan perfectamente la elevada concentración de azúcares, y factores ambientales desfavorables, como sequedad, calor, y luz solar. Si las esporas llegan al intestino de un bebé, estas pueden germinar, produciéndose toxina botulínica, y desencadenando una grave enfermedad que puede ser mortal.

 

La mayoría de los casos se dan en los 6 primeros meses de vida, por la inmadurez de las defensas hasta esas edades. Por ello, se recomienda, no incorporar la miel a la alimentación de niños menores de un año, ni untar con miel el chupete de un bebé.

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