El ICOVV vive en su sede la Navidad más infantil

pirataicovvNo fue algo pensado, fue la consecuencia del éxito de convocatoria de un concurso infantil de dibujo con el que la Junta de Gobierno del Colegio de Valencia sólo aspiraba a acercar a los colegiados, a los hijos de los colegiados, a la propia vida de la corporación. El premio era reconocer ese esfuerzo, alimentar la ilusión de los participantes y materializar el trabajo realizado por el ganador en la postal navideña del colegio. Pero fue tal la respuesta que se decidió dar un paso más y se optó por premiar públicamente a todos los niños que enviaron su dibujo e involucrarlos en una fiesta que se improvisó en poco menos de dos semanas. El resultado: la cita navideña de padres e hijos celebrada el pasado 11 de diciembre en la propia sede colegial desbordó todas las previsiones y el ICOVV ya tiene claro que, el año que viene, repetirá experiencia.

 

A las 18 horas de aquel viernes comenzaron a llegar tímidamente los primeros padres, tíos o familiares con sus hijos o sobrinos cogidos de las manos. En poco tiempo, el hall del colegio se inundó de vida, de niños disfrutando de los talleres infantiles, dibujos y manualidades que se habrían preparado al efecto. Sobre el suelo, sobre las mesas dispuestas en el hall o en la sala
recortablesfiestaicovvreservada para la celebración de juntas... la afluencia de niños fue tal que pronto comenzó a percibirse que el colegio se quedaba pequeño. Los monitores escogidos para el acto no daban abasto y el material adquirido para que los pequeños disfrutasen durante los primeros minutos de su llegada al colegio pronto se agotó. El más entrañable caos infantil se adueñó de la normalmente aburrida y funcional sede colegial.

 

Pero hubo más. Transcurrida una hora, los niños se trasladaron al único lugar donde el esparcimiento, dado lo concurrido de la fiesta, podría prolongarse: el salón de actos. Allí, tras unos primeros instantes de cierto desconcierto y mientras las familias acompañadas de sus pequeños iban tomando asiento, se hizo pronto dueño de la situación el mago Samuel Pons. Con los trucos más tradicionales y sobre todo con una simpatía desbordante este joven mantuvo algo más que entretenidos y sobre todo -que no fue poco- sosegados, a los medio centenar de niños que junto a sus padres estuvieron cerca de llenar el salón. 

 

Tras finalizar el espectáculo, se procedio a la entrega de los premios, a la niña que quedó en primera posición  -María Albert Lullm cuyo dibujo aparece en la felicitación navideña del ICOVV- y a los ganadores, que fueron todos los niños participantes en el concurso de dibujo.

 

magoCerca ya de las 20 horas era el momento de reponer fuerzas, con lo que se procedió a servir una merienda a todos los invitados.

 

La experiencia resultó tan grata que la Junta de Gobierno del ICOVV ya está considerando repetirla el año próximo pero trasladando el evento a un lugar más propio, quizá más amplio, en definitiva más apto para el disfrute de los pequeños.