¿Descartamos oportunidades? (Articulo de opinión del presidente de Francisco Beltrán, pte del ICOVV y del CVCV)

editorialwebCuando la recesión arreciaba y la crisis se cobraba miles de empleos todos los días, el sector agroalimentario seguía ahí, creciendo, frenando la sangría. Hoy, ya en plena recuperación, esta industria ha pasado a un segundo plano en favor de otros sectores tractores con mayor empuje pero aún así mantiene la misma dinámica positiva, de mejora continua. Apostar por la alimentación es hacerlo por la estabilidad y las oportunidades. Sé que no digo ninguna novedad pero, a juzgar por el comportamiento de nuestro colectivo, lo antes avanzado parece ser poco menos que toda una revelación.
 
    Sólo así se entiende la respuesta dada a dos convocatorias formativas realizadas en noviembre desde el Colegio de Valencia: la una sobre certificación de calidad y seguridad alimentaria, la otra sobre dermatología veterinaria. La asistencia a la primera no llegó a las dos decenas, la de la segunda superó holgadamente el centenar. Y en Alicante y Castellón ocurre poco menos que lo mismo.
 
     Los salarios en el sector clínico bajan, la precarización es creciente, el paro toda una amenaza, las facultades de Veterinaria contribuyen a la masificación pero los colegios siguen visando cada mes nuevos proyectos de apertura de centros clínicos y a duras penas amortizan con una asistencia digna las iniciativas formativas en las materias más prometedoras. Y me refiero a las oportunidades en tecnología, seguridad e higiene alimentaria como podría hacerlo también a los puestos de gestión empresarial, para los que parece padecemos una especial aversión. Son otros colectivos, quizá menos aptos, los que sí cubren la demanda.
 
     Con todo, huelga decir, que desde el Consell Valencià de Col.legis Veterinaris (CVCV) seguimos esforzándonos por reivindicar el espacio que nos corresponde y por defender las oportunidades que los veterinarios nos hemos ganado y continuaremos denunciando el sinsentido de la Ley del Medicamento o de mantener el IVA al  21%. 
 
     Y en este plano deben enmarcarse los encuentros mantenidos este mes con los nuevos gestores de la Conselleria de Sanidad. Cordialidad, buenas palabras pero pocos gestos delatores de lo que quieren hacer. Pero con ellos toca aún esperar porque acaban de aterrizar. La situación de los veterinarios de salud pública y sobre todo de los inspectores de mataderos en concreto es, sin embargo, uno de ésos temas que no resisten a la paciencia. Cuesta comprobar -indigna, más bien- que al mismo tiempo que se acumulan décadas de maltrato laboral o de negar oportunidades para traslados a un colectivo tan cualificado como éste, se puedan presentar iniciativas tan alegremente para colocar a docentes en puestos de responsabilidad de la Administración. Al parecer, cualquiera puede desempeñar tareas propias de los cuerpos especiales. Es más, para ciertos políticos tanta preparación les resta habilidades para asumir funciones  “más generales” para las que sí valen los docentes (sic). Como si los profesores estuvieran para dar lecciones...
 
     En verano nos sorprendieron gratamente las palabras del nuevo director de la Agencia de Seguridad y Respuesta a las Emergencias, Josep María Àngel. Entonces defendió situar al veterinario como garante de la mejora del bienestar animal en los festejos de bous al carrer. En la reunión que mantuvimos el 23 de noviembre con él, ya no lo tenía tan claro: ni sí, ni no, sino todo lo contrario. Ángel sabe que tiene una patata caliente en sus manos, que la Ley está de nuestra parte y que se puede quemar. Nosotros le facilitaremos la decisión y estaremos preparados si, finalmente, se impone la razón y el Derecho.