Miedos y fobias en los perros, ¿cómo abordarlos?

Categoría: noticias
Publicado el Domingo, 30 Marzo 2014 21:02
Escrito por Super User
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miedoenfallasweb‘Miedo en Fallas’. Éste fue el sugerente título del seminario impartido el 22 de febrero en las instalaciones del Colegio
de Valencia (ICOVV) por la etóloga valenciana Celeste Roig. A tres semanas vista de la celebración de estas fiestas, la temática no pudo ser más oportuna. Más de medio centenar de veterinarios acudieron a una cita en la que se abordó la difícil convivencia de perros con todo lo implican las fiestas josefinas: petardos, olor a pólvora, multitudes, pasacalles, bandas de música y ruido mucho ruido.
 
La experta diferenció entre dos estados, dos actitudes bien distintas, los miedos y las fobias. En el primer caso, el “animal responde normalmente, trata de adaptarse ante una situación que percibe amenazante para alejarse o protegerse; tiene reacciones proporcionales. Los miedos se desarrollan de forma progresiva y no requieren de demasiado tiempo para recuperarse y volver al estado normal, es más, desaparecen cuando el perro es expuesto
continuamente a tal estímulo, cuando puede acostumbrarse a él” explicó mediante un cuadro que contrastaba tales carácteres con su contrario, los correspondientes a los de la fobia: “una reacción irracional, que no aspira a adaptarse a la situación, que es exagerada, súbita, de la que el animal no se recupera pronto, ni se acostumbra”.
 
Pluralidad de causas
Roig se referirió a una pluralidad de causas de tales miedos: la falta de socialización cuando son cachorros (por la falta de relación con la madre, por sufrir experiencias tempranas desagradables -frente a las que desaconsejó sobreexponer al animal a demasiados estímulos e intentar ofrecerle experiencias nuevas “cortas, que le resulten agradables”-.; el haber sufrido, en cualquier momento de su vida, una experiencia “traumática, dolorosa o peligrosa” -frente a lo que recomendó exponer al perro con frecuencia “pero con una intensidad del estímulo variable”; por aprendizaje a través de tres vías, a saber: por generalización (reacciona siempre igual ante el mismo estímulo), por anticipación (reacciona ante estímulos que preceden a los que sí le provocan el miedo) o por una reacción positiva de “refuerzo del propietario al tratar de tranquilizarle, al reñirle o al actuar de forma brusca. Ante tal actuación del dueño, el can no le entiende y creerá que su miedo está justificado”, explicó la etóloga; genéticas, en cachorros con una periodo de socialización inacabado o en razas predispuestas como los galgos o de pequeño tamaño y, en última instancia, debido a patologías
(sordera, ceguera, demencia, dolor...).
 
La veterinaria alertó que, en ocasiones los miedos mal tratados o por causas ajenas al dueño, pueden tornarse en fobias. Tras describir las respuestas ante tales miedos, Roig acabó por defender la habituación como mejor método de prevención y a largo plazo, abogó por tratamientos de tipo conductual (paseos, alimentación con hidratos de carbono...) y farmacológico ( ATC (Clomipramina) para casos ligeros; ISRS (Fluoxetina) para fobias graves combinables con benzodiacepinas de corto plazo; inhibidores MAO (Selegilina) con cambio de terapia a los 15 días).