Premiar la prevención (Art. de opinión de Inmaculada Ibor, pta del CVCV y del ICOVV)

inmaguapaTodos hacemos esfuerzos por adaptarnos a una ‘nueva normalidad’ que poco tiene de normal. Las actividades formativas y encuentros, por ejemplo, se han ajustado al formato on line y desde los colegios hemos introducido cambios para seguir prestando los mismos servicios evitando posibles contactos de riesgo. Pero hay citas, las que tienen una importante carga emotiva, en la que la presencialidad se echa en falta. La Covid-19 nos impidió celebrar la fiesta de nuestro patrón y con ello dar la bienvenida a los nuevos colegiados. La cena de San Francisco, a la que este año podrían haber acudido hasta 88 nuevos colegiados, es un acto de encuentro para todos los compañeros y especialmente de acogida para ellos, los que inician esta nueva andadura profesional. A ellos quisiera transmitir que el Colegio está a su servicio, que es participativo, y les invito a colaborar. Sería imposible nombrarlos todos pero vaya por delante mi afectuosa felicitación y mejores deseos.


Sí puedo y debo reconocer a quienes este año merecen la Mención Honorífica tras acumular más de 20 años colegiados, no haber registrado falta alguna en su expediente y haber alcanzado la jubilación. Me refiero a Álvaro Martínez Martín, Ignacio Fernández Moncada, Rafael Albiach Sena, Manuel Vicente Carbonell Peris, Salvadora Tormos Faus y Miguel Vicente Artola Roig. Me permitiréis que destaque a este último y que aproveche la oportunidad para agradecerle, además, la implicación y buen hacer con el ICOVV de quien fue vocal y su secretario de la junta de gobierno durante años hasta mayo de 2017. Aún hoy, de hecho, sigue aportando competencia y profesionalidad a la Comisión de Cultura y Deporte de esta entidad.
Y con mayor motivo si cabe, porque medio siglo colegiado bien lo vale, debo reconocer también la trayectoria de quienes merecen por tal cosa la Mención Honorífica de ‘Oro’: Ezequiel Morales González, José Miret Martí y Julio Sánchez Miranzo. Mejor hubiera sido un abrazo pero reitero que es lo que tiene esta ‘nueva normalidad’. Confío en que recibirán el diploma y la insignia en sus domicilios con una sonrisa y aprovecho para hacer extensible a sus familias mi enhorabuena.

 

Labor sanitaria y reconocimientos
La pandemia está afectando a casi todos los órdenes de las cosas. El colectivo sanitario se está llevando la peor parte pero su sacrificio ha quedado patente. Los reconocimientos por tal labor son prueba de ello. En septiembre, los veterinarios fuimos premiados por nuestro desempeño como sanitarios -junto a biólogos, farmacéuticos, enfermeros y médicos- por Levante-EMV como ‘héroes contra el Covid’. En este contexto debe enmarcarse también la concesión de la medalla de oro de la Generalitat al mérito policial a Javier Mazón Marín, veterinario de la Plaza de Toros de Valencia y de la medalla de plata a Pilar Loras Lovaco, coordinadora veterinaria del Departamento Arnau Vilanova-Llíria. El uno, por su trabajo -más aún dadas las complicadísimas circunstancias por las que atraviesa el festejo debido a las restricciones por la pandemia- en el control sanitario y del bienestar de los animales, la otra por la coordinación y buen hacer demostrado en su trabajo en la inspección de establecimientos e industrias alimentarias, actividad que también se ha visto seriamente condicionada por las vicisitudes derivadas del coronavirus.

 

IVA veterinario y decreto de guardias

Desde aquí mi reconocimiento también al resto de compañeros que han desespeñado su labor en salud pública, en producción primaria, con animales silvestres, investigación, laboratorio, docencia y sector clínico. Todas las facetas veterinarias tienen repecusión en el ámbito de la Salud Pública. Pese a ello, sigue siendo tratado como la hermana pobre de la sanidad. La prevención, realizada bajo el prisma One Health, es tan imprescindible como el trabajo asistencial pero sus resultados son menos perceptibles y se aprecian a largo plazo: sanar enfermos es una acción visible, más inmediata y no se puede postergar, pero el éxito de lo que se logra evitar, por ejemplo, exigiendo unas correctas medidas de higiene en una inspección, atendiendo una alerta alimentaria o vacunando un animal, es una labor más callada, aunque a la larga, más rentable y efectiva. Lo de ‘más vale prevenir que curar’ nadie lo cuestiona pero puestos a valorar, bien parece que lo primero -la prevención- se trata en la práctica como algo secundario. Desde las administraciones se siguen “apagando fuegos” y evitando apostar por la prevención.


Así se podría entender más fácilmente el ‘olvido’ nuevamente cometido por la Generalitat a la hora de modificar el ‘Sistema de Alerta precoz y Respuesta Rápida’, que regula las guardias de los trabajadores de los centros de salud pública que deben actuar cuando se produce una alerta alimentaria. Pues bien, pese a las·protestas conjuntas realizadas por todos los colegios afectados por esta cuestión -veterinarios, farmacéuticos, médicos y enfermeros- entre 2018 y 2019, de nuevo, la Administración ha vuelto a obviar el concretar el desarrollo de las retribuciones de estos servicios extraordinarios. Otra vez la prevención es marginada, tratada de forma diferenciada con respecto a la labor asistencial. Pese a tener la misma categoría profesional, no se les asegura el mismo trato que al personal estatutario. Confiemos en que, tras las alegaciones realizadas, se consume la rectificación y se cumplan los compromisos adquiridos.

 

Tampoco parece que el Gobierno central esté por la labor de cumplir su tantas veces reiterada como aplazada promesa de bajar el IVA veterinario. Los servicios prestados en los centros veterinarios también inciden en la salud pública: la desparasitación, la vacunación o las medidas de higiene y protección, son claves para evitar el contagio de zoonosis (hidatidosis, rabia, leishmaniosis o toxoplamosis, etc.. ). También frente al actual Covid. Acudir con los animales de compañía al veterinario, llevar a cabo los programas sanitarios de las ADS ganaderas, es también prevenir. La sanidad y bienestar animal son una necesidad, no deberían tributar como el lujo que no son.