Ainia y el ICOVV repasan los nuevos riesgos y patógenos emergentes durante una jornada

Categoría: noticias
Publicado el Lunes, 16 Octubre 2017 13:53
Escrito por Super User
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jornadaainiaEl conocimiento de los peligros asociados a los alimentos está en continua evolución, es una herramienta de apoyo clave para garantizar la seguridad alimentaria y poder llevar a cabo un autocontrol eficaz. El mapa de riesgos debe ser objeto de una actualización permanente. Con tal intención, el pasado 20 de octubre el Centro Tecnológico Agroalimentario (Ainia) y el Colegio de Valencia (ICOVV) celebraron en las instalaciones del primero una jornada con la que evaluar los nuevos riesgos microbiológicos, los patógenos emergentes, las nuevas técnicas de detección rápida de los mismos así como las posibilidades de prevención que aporta un diseño higiénico de las instalaciones alimentarias. Rosa Ibor , que inauguró la acción formativa como representante del ICOVV, partió de que “el riesgo cero no existe “ y destacó la necesidad de identificar los riesgos que emergen de los cambios en el sector de la alimentación: “Se plantean nuevos retos en seguridad alimentaria más allá de la vigilancia y el control de la calidad , en respuesta a los nuevos métodos de producción agrícola, novedades alimenticias y cambios en los hábitos de consumo de la población“. 
 
    ”Los riesgos en seguridad alimentaria no son estáticos y si bien son similares a los de hace una década , hay diferencias; algunos se han controlado con éxito y otros han irrumpido amenazantes“, continuó explicando la miembro de la junta de gobierno colegial.
 
    Ibor cerró su introducción señalando: “Prepararse para la aparición de enfermedades es complejo, no siempre se puede prevenir la emergencia, rosaiborni se detecta ni se evalúa la magnitud de la crisis inmediatamente”. La vocal el ICOVV concluyó señalando que el plan para hacer frente a enfermedades emergentes debe constar de cuatro pilares: Predicción, Detección, Capacidad de reacción y Supervisión.
 
El cerdo y la hepatitis E
Laura Verdú (Ainia) puso cifras poco después a uno de ésos patógenos emergentes que han irrumpido con fuerza por el consumo poco cocinado o insuficientemente tratado térmicamente de un alimento tan habitual como los es el cerdo. Efectivamente, el número de casos confirmados de hepatitis E -derivados fundamentalmente del consumo de porcino- aumenta cada año: en la UE se ha pasado de 514 en 2005 a 5.617 en 2015 y son más de 21.000 los acumulados en la última década. 
 
 Como recordó esta experta, los virus no se multiplican en los alimentos pero sí pueden persistir durante largos periodo como partículas infecciosas en el medio ambiente o en los productos. 
 
Técnicas analíticas
De ahí que, acto seguido, Sonia Marco (Ainia) pusiera todo el énfasis en detallar los avances en técnicas rápidas de detección de estos patógenos o, más tarde, lo hiciera José Belenguer, hablando de la identificación de riesgos temprana e in situ con biosensores para estos microorganismos o para numerosos contaminantes químicos o fúngicos.
 
   Otro riesgo tratado en la jornada fue la presencia de residuos de antibióticos en productos cárnicos como resultado de los tratamientos antibióticos preventivos en animales de granja. Begoña Company y Alexandre Martínez abordaron esta problemática de forma complementaria: la una describió los controles multiresiduo y el otro trató las alternativas biotecnológicas para evitar su uso.