Los veterinarios de la Plaza de Toros sí se ofrecieron a atender al indultado ‘Pasmoso’

pasmosoMartes, 21 de marzo, la Feria de Fallas había acabado dos días antes, el domingo 19. El diario Levante-EMV titula en portada ‘El toro indultado salió de la plaza sin asistencia veterinaria’. En páginas interiores, el rotativo insiste a cinco columnas en repetir una larvada acusación: ‘Los veterinarios de la plaza no hicieron las primeras curas al toro indultado’, que gana intensidad en el subtitular, ‘El ganadero Justo Hernández asegura que los profesionales del coso de la calle Xàtiva rechazaron a ‘Pasmoso’ porque estaban “fuera de su horario laboral”’. En poco amortigua, de cara al lector, el impacto de todo lo anterior el sumario que le sigue: ‘El veterinario afirma que fue el propietario del animal quien canceló la ayuda’. Pues bien, la realidad es que, pese a no tener obligación legal alguna de atender al toro indultado, los tres veterinarios habilitados sí se ofrecieron a hacerlo.
 
    Las redes sociales ‘ardieron’ los días siguientes. Muchos de tales mensajes rezumaban caprichosas insidias hacia el colectivo veterinario. El Colegio de Valencia (ICOVV), ante el cariz que tomó el asunto y como gesto de transparencia, optó el día 22 por abrir expediente con diligencias informativas para que éste fuera estudiado por la Comisión Deontológica. A la luz de los testimonios recabados el caso se cerró sin consecuencias el 11 de abril. 
 
Sin responsabilidad
Efectivamente, la Comisión Deontológica confirmó que, según el Reglamento de Espectáculos Taurinos (RD 145/1996, de 2 de febrero), entre las obligaciones de estos profesionales no figura la de atender a los animales participantes en el espectáculo. Tal responsabilidad, de hecho y pese al vacío legal existente, recaería sobre el el propio ganadero, que suele ser muy receloso con quién trata al animal y que por tal circunstancia suele trabajar con un veterinario propio de 'confianza'.
 
     Sí, en cambio, es responsabilidad del veterinario de la plaza “asesorar al Presidente” (art 41); “realizar un primer reconocimiento acerca de las defensas, trapío y utilidad para la lidia de las reses” (art 55.1); “realizar un segundo reconocimiento” (art 56.1) tras el espectáculo y por último “un reconocimiento post mortem de las reses y en especial de la integridad de sus cuernos”.
 
   Fue precisamente en el cumplimiento de ésa última labor  cuando se decidió que los cuernos de dos de los toros de aquella corrida fueran remitidos para su análisis en Madrid. Tal labor, lejos de las acusaciones vertidas por el ganadero (“ellos son funcionarios y estaban fuera de su horario laboral”), hizo prolongar su estancia en la plaza más de dos horas después de concluir el festejo. 
 
    Y quizá fue también tal circunstancia la que pudo contribuir a que el ganadero filtrase a la prensa, ya el lunes, tan sesgadas acusaciones.
 
Ofrecimiento
La realidad es que, pese a todo y como se recogía en el cuerpo de la noticia del diario, los veterinarios sí se ofrecieron al responsable de la empresa de la plaza para atender a ‘Pasmoso’. Tras inquirirles en tal sentido, llamaron a un compañero para que les trajera de una clínica cercana el material necesario para revisar al animal. A los 10 minutos, el mismo responsable -tras contactar con el ganadero- canceló la petición.
 
Posibles irregularidades
Tras el incidente relatado en Levante-EMV y a partir de la narración realizada por el propio ganadero y el redactor, la Junta de Gobierno del Colegio de Valencia (ICOVV) ordenó la realización de un informe al respecto. En el texto, que ha sido remitido a la Agencia de Seguridad y Respuesta a las Emergencias, competente en materia de espectáculos taurinos, se detectan hasta cuatro posibles irregularidades.
 
  Así, de sus propias palabras, se desprende que Justo Hernández pudo incurrir en delito de intrusismo profesional (al dejar en manos de su mayoral la atención al animal); en una posible infracción en materia de bienestar animal durante el traslado de la res (al transportarse lesionado y presentar heridas graves); una tercera  derivada de la falta de documentación sanitaria para el traslado del toro (los veterinarios no emitieron certificación oficial de movimiento y el animal fue llevado de la plaza a una finca salmantina) y una cuarta posible infracción de la Ley del Medicamento (por aplicar antibióticos una persona no veterinaria y sin  prescripción).
 
Vacío
Además, la Comisión Deontológica ha trasladado a la Junta que, ante el vacío  legal existente sobre la atención a toros indultados, eleve una petición para que las plazas dispongan de un botiquín y se aclare que es el veterinario del ganadero el que debe atender al animal.

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